INTRODUCCION. 

El cuervo es un ave simbólica que ha estado vinculada en multitud de ocasiones con el mal, el demonio y la oscuridad. En este trabajo se mostrarán ejemplos de cómo esa imagen jamás ha tenido nada que ver con la realidad que un día mostraron los mitos más ancestrales sobre los que se levantaron civilizaciones y sociedades que aún, a día de hoy, permanecen.

Por ejemplo, en la mitología persa, el cuervo desempeñaba una función destacada en el culto a Mitra, asociándose estrechamente su significado religioso con el de la luz y el sol y en la cosmogonía de los inuits lo tratan como “el cuervo que robó la luz”, lo cual podría recordarnos vagamente a Prometeo, excluyendo deliberadamente la parte del castigo. En las creencias del Extremo Oriente también existía esta vinculación simbólica del sol con el cuervo, el cual podía actuar como mensajero de los dioses.

Pero el cuervo también representa el aislamiento voluntario de aquel que ha decidido vivir en un plano superior. Los alquimistas asocian al cuervo con la fase de putrefacción y la materia negra, la cual debe ser purificada[1].

EL CUERVO COMO SÍMBOLO Y MITO EN DIFERENTES CULTURAS Y RELIGIONES

1. CULTURA JUDEO-CRISTIANA.

La oposición Cuervo/Paloma.

La oposición entre el cuervo y la paloma proviene desde el principio de los textos escritos, ya en el Gilgamesh se hace referencia a esto, y al contrario de lo que se pueda suponer, aquí, el papel de benefactor lo ejerce el cuervo: 


«Cuando llegó
El Séptimo día,
Cogí una paloma
Y la solté.
La paloma se fue
Y luego vino.
Al no ver dónde posarse,
Regresó.
(Luego) cogí una golondrina,
Y la solté.
La golondrina se fue
Y luego vino.
Al no ver donde posarse
Regresó.
(Luego) cogí un cuervo,
Y lo solté.
El cuervo se fue
Pero al ver que las aguas se habían
Retirado,
Picoteó, graznó, chapoteó
Y ya no regresó.
» [2]

Aquí es el cuervo el ave que ayuda a Utanapishtî a desembarcar sobre el monte Nisir, tras el Gran Diluvio que hace provocar el dios Enlil. Utanapishtî, de esta manera, puede salvar a todos los animales que había metido en su barco. El mito del Diluvio Universal que aparece en la Biblia, y que tiene su origen en este fragmento del Gilgamesh, ofrece una versión del mismo, otorgando principal relevancia a la paloma y empobreciendo el papel del cuervo, a pesar de que en ninguna de las dos obras regresa a su origen: 

«6) Pasados después cuarenta días, abriendo Noé la ventana que tenía hecha en el arca, despachó al cuervo: 7) el cual, habiendo salido, no volvió, hasta que las aguas se secaron sobre la tierra (Esto es, no volvió a entrar dentro, sino que iba y volvía después sobre la cubierta del barco)…10) Esperando pues, otros siete días más, segunda vez. Echó a volar la paloma fuera del arca. 11) Mas ella volvió a Noé por la tarde, trayendo un ramo de olivo con las hojas verdes…» (Gn., 8, 6-10). [3]

Esta bienaventuranza de la paloma se puede encontrar también en la mitología griega cuando el argonauta Eufemo, hijo de Poseidón y Europa, suelta una paloma cuya suerte ha de informar a los navegantes del destino que les aguarda al intentar pasar las Simplégades. [4]

El fragmento anterior parece marcar un aspecto peyorativo sobre la figura del cuervo, sin embargo no es así, ya que dentro de la misma obra se puede encontrar un valor positivo sobre éste, cuando Dios le habla a Elías con las siguientes palabras: 

«4) Allí beberás del arroyo; y ya he mandado yo a los cuervos que te lleven allí de comer. 5) Fuese, pues, y ejecutó las órdenes del Señor; y retírose junto al arroyo de Carit, que corre enfrente del Jordán; 6) adonde los cuervos le llevaban pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo«. (Primero de los Reyes, 17, 4-6).

Por tanto no cabe la posibilidad, en principio, de incriminar al cristianismo, o al judaísmo, desde su libro sagrado, en la «mala fama» del cuervo.

El cuervo en la literatura de la Edad Media

En El Bestiario Toscano, obra en la que a partir de actitudes de los animales se explican comportamientos morales y sus consecuencias, el animal número XIII es el cuervo, y de él se dice que es un ave toda negra y que cuando sus crías nacen son blancas, por lo que no los alimenta hasta que se vuelven negras. Además explica que cuando encuentra un hombre muerto lo primero que hace es comerse sus ojos y luego los sesos. Con la primera característica, el autor anónimo pretende enseñar que Dios cuida de los desvalidos y con la segunda que es malo el pecado de la avaricia.[5]

Por otro lado, hay numerosos testimonios de cuervos que ayudan a santos trayéndoles el pan (a imagen de lo que le sucedió a Elías): como a San Benedetto (en la obra hagiográfica de Gregorio Magno DIALOGI, «El cuervo que es amigo de San Benedetto que le trae el pan»)[6] ; a Anselmo d’Aosta (en la obra de Eadmero Vida de Anselmo d’Aosta); y a Giovanni Gualberto (en la obra de Andrea de Strumi Giovanni Gualberto)[7].

En la épica medieval, cuando un cuervo aparece volando delante de un personaje, especialmente si procede del lado siniestro de dicho personaje, es una señal que sólo puede tener dos significaciones: la traición o un mal agüero.

El cuervo en la cuentística de la Edad Media 

El cuervo en la cuentística y los Exempla medievales es una de las aves más socorridas en toda Europa, por lo que este estudio se habrá de centrar en la española, tan homogénea en motivos, tópicos y temas como el resto de la cuentística románica.

En el Libro del Buen Amor podemos leer en el EXIEMPLO DE LA PROPIETAT QUE’L DINERO HA lo siguiente: 

507 «Allí están esperando cual habrá más rico tuero; 
non es muerto, ya dicen Pater Noster, a mal agüero, 
como los cuervos al asno cuando le desuella el cuervo: 
-Cras, eras, nos lo avremos, que nuestro es ya por fuero.
» [8]

Iconografía 

Hasta tal punto llegó esta «característica» del cuervo que en diversos refraneros medievales aparecen unidades fraseológicas como las siguientes: «Cría el cuervo, sacarte ha el ojo» (Santillana), «El cuervo a la pica non sabe quál diga» (Romancea) y «Cuervo con cuervo no se quitan los ojos» (Kaiserling).

En la Iconología de Cesare Ripa, libro publicado en Roma en 1593 que recoge descripciones de alegorías tomadas del saber clásico y de la tradición cristiana, el cuervo aparece como elemento secundario en la caracterización de la Indecisión, el Infortunio y la Venganza.

La Indecisión es representada como una mujer sentada, vieja y caprichosamente vestida, incluyendo un pañuelo negro sobre su cabeza. Sostiene dos cuervos cantando, uno con cada mano. Su vejez y su posición sedente se consideran elementos relacionados con la irresolución. Con su colorido vestido se quiere expresar la apariencia diversa de las muchas cosas emprendidas y al poco tiempo abandonadas por los indecisos. El pañuelo negro muestra la oscuridad y confusión del intelecto, poblado por cientos de pensamientos contrapuestos. La presencia de los cuervos en esta alegoría se justifica por su graznido, “cras, cras”, que, en latín, significa “mañana, mañana”, pues los indecisos tienden a aplazar continuamente sus resoluciones.

Para adornar literariamente la alegoría de la Indecisión, Cesare Ripa recurre a un poema del escritor hispanorromano Marcial en el que éste recrimina a un amigo que siempre dice que mañana gozará de la vida, cuando en realidad es más sabio el que puede decir que gozó ayer.

El Infortunio es representado como un hombre vestido con túnica de color castaño oscuro, estampada con dibujos de casas y edificios arruinados. Sostiene con la mano derecha una cornucopia vacía y vuelta hacia la tierra, mientras que en la mano izquierda lleva un cuervo. La cornucopia vacía es signo de que se terminó la época de la abundancia, de la seguridad proporcionada por la disponibilidad de variados alimentos. En cuanto al cuervo, sirve en esta alegoría como aviso para que rectifiquemos y así no nos veamos abocados a desgracias mayores.

Una de las dos representaciones propuestas por Cesare Ripa para la Venganza consiste en una mujer armada, vestida de rojo y con una llama sobre el yelmo. Se mira con rabia el brazo izquierdo, cuya mano ha sido cercenada. Con la mano derecha sujeta un puñal listo para ser utilizado. A uno de los lados de la mujer va un cuervo, el cual es herido por el escorpión que ha cazado. Esta situación inesperadamente adversa en la que se ve metido el cuervo fue recreada por Alciato en un poema, y presenta mucho parecido con una de las Fábulas de Esopo, en la cual en vez de un escorpión aparece una víbora. Tanto el escorpión como la víbora se vengan de la acción mezquina atribuida al cuervo, que por tanto no es el agente de la Venganza, sino su víctima. [9]

2. CULTURAS EUROPEAS PAGANAS

Grecia 

En la historia del cuervo en la antigua Grecia se pueden seguir dos clases de testimonios; uno el mitológico y otro el juicio de Aristóteles.

Si se comienza por los mitos relacionados con los cuervos y que no proceden del sabio griego, se pueden señalar las diversas transformaciones, entre las que se encuentran las de Eumelo, un héroe de la isla de Cos que fue transformado en cuervo por su impiedad; y Clinis el cual fue transformado en cuervo por haber sacrificado un asno en el altar de Apolo, contra la voluntad del dios. [10]

Aparecen otros testimonios de los cuervos sin metamorfosis mediática, como es el caso de Ificlo, un jefe de invasores dorios que terminó con la dominación fenicia averiguando que el príncipe Falanto, de la ciudadela de Yáliso, seguía los dictámenes de un oráculo que le había asegurado que se mantendría en su posición mientras los cuervos fueran negros y los peces del estanque de la ciudadela no desaparecieran. Ificlo consiguió realizar esas tareas pintando unos cuervos de blanco y llenando el estanque de peces, por lo que Falanto se rindió.

Aristóteles en su Historia de los animales expone una larga lista de características que se les atribuían en la civilización griega del segundo tercio del siglo IV a. C.

Dentro de su morfología, Aristóteles escribe que no tienen buche y sí esófago, que tienen apéndices intestinales en la parte inferior, al final del intestino, y que suelen mutar el color de su plumaje a blanco en invierno. [11]

En cuanto a su comportamiento y hábitos, que es el tema a tratar, Aristóteles afirma que el cuervo es el enemigo del milano, pues éste le quita sus presas, además dice que el cuervo y la zorra son amigos frente al esmerejón (ave rapaz), enemigo declarado de la zorra. Continúa explicando que el cuervo, junto con la corneja, es un ave que no migra y que vive en núcleos poblados. Por último asevera que en espacios reducidos viven dos cuervos juntos debido a la escasez de comida, y cuando los polluelos tienen la capacidad de volar, el cuervo los expulsa del nido y luego de su dominio.

También explica que suelen poner entre cuatro y cinco huevos de una vez y que parece que deben tener algún grado de comprensión entre ellos al ser capaces de seguir las indicaciones que se dan.

Como se puede apreciar, la obra de Aristóteles es un claro ejemplo de la ciencia de la época y lo único que parece una interpretación ante los ojos de un lector griego de la época es la que versa sobre la comunicación entre los cuervos. Esto denota su inteligencia.

En las Fábulas de Esopo, narrador griego del siglo VI a.C. cuya vida se confunde con dudosas anécdotas, el cuervo normalmente realiza acciones bastante ruines o alocadas de cuyas trágicas consecuencias se percata demasiado tarde. Algunos de estos relatos muestran al cuervo como un animal fácil de engañar y con tendencia a sobrevalorarse, señalando también las dudas que tiene la gente en torno a su capacidad para vaticinar hechos futuros o avisar de posibles desgracias.

Mientras que algunas de las Fábulas escogen al cuervo con toda la intención para presentar los atributos que ostenta en el imaginario popular, otras recurren a él como a cualquier otro animal para inmiscuirlo simplemente en escenas moralizantes.

En “El cuervo enfermo” un cuervo, próximo a la muerte, es recriminado por su madre por haberse pasado la vida picoteando la carne de los sacrificios efectuados en honor de los dioses, motivo por el cual no puede esperar la ayuda de éstos en medio de su enfermedad.

En “El cuervo y la víbora” un cuervo rapta a una víbora dormida, la cual al despertar lo muerde, provocando su muerte.

En “La zorra y el cuervo”, un cuervo que picotea tranquilo en la copa de un árbol un trozo de queso deja caer éste al intentar cantar para justificar más aún las falsas adulaciones que le dedica una zorra, la cual consigue así arrebatarle su alimento.

En “La corneja y el cuervo” una corneja que envidia al cuervo porque éste es apreciado por vaticinar a los hombres el futuro, comienza a dar graznidos sibilinos con aire misterioso, consiguiendo tan sólo el que unos caminantes huyan pensando que es una ave de mal agüero.

En “El águila y el cuervo”, un cuervo, admirado por la fuerza con que el águila atrapa a un cordero, intenta hacer lo mismo con otro, pero se enreda con el vellón del animal, de modo que el pastor le corta las alas y lo entrega a los niños para que se ensañen con él.

En “Los caminantes y el cuervo”,  uno de los caminantes se burla del temor de los otros ante el mal presagio que supone el haber visto a un cuervo tuerto, pues si éste fuese capaz de prever el futuro, entonces no se habría encontrado envuelto en la situación que le llevó a perder un ojo.[12]

Roma 

Ovidio, en sus Metamorfosis, continúa con la tradición helénica de la mutación en cuervo, así las cosas, Atenea transforma a la virgen hija de Coroneus en un cuervo para salvarla de Poseidón.

En este caso la metamorfosis es benefactora. Así mismo, Ovidio escribe que el cuervo está en las manos de Atenea en la estatua de Paus, y esa es una revelación de una historia popular por la que el cuervo habría perdido el favor de Atenea. Se sabe también que entre los romanos el graznido del cuervo fue en ocasiones tenido como signo de esperanza, ya que su onomatopeya repetida, “cras, cras, cras”, equivalía en latín a “mañana, mañana, mañana”. [13]

Resulta curioso, cuando no sorprendente, que una obra inspirada y basada en Aristóteles se distancie tanto de la estricta metodología científica naturalista que siguió el sabio griego y se deje llevar más por la mitología, la leyenda y los cuentos tradicionales, en el momento de analizar, al menos, la figura del cuervo. Se está hablando en este caso de la obra de Claudio Eliano, Historia de los animales.

Claudio Eliano toma de Aristóteles la idea de que los cuervos en climas áridos, en países pobres, se agrupan de dos en dos para poder sustentarse, y que por esa razón expulsan a sus hijos del nido. A este respecto añade información diciendo que en la zona de la ciudad de Copto y la montaña sólo se ven dos cuervos, y que en ese lugar hay un templo dedicado a Apolo, al que están consagradas estas aves. [14]

Otra cuestión que Claudio Eliano toma de Aristóteles es el odio entre el cuervo y el milano, y entre el cuervo y el esmerejón, añadiendo otras enemistades: el cuervo con el halcón marino, el cuervo y el halcón con la tórtola, y el cuervo con el asno y el toro, picoteando respectivamente el cuello y la cerviz.

A todas estas características añade otras que comprenden su comportamiento, sus características biológicas y sus capacidades.

En relación con la convivencia entre los cuervos, el autor explica que cuando un cuervo es viejo y no puede alimentar a sus crías, se deja morir para que éstas se lo coman. Debido a esto explica el origen del refrán romano: «De un mal cuervo, un mal huevo». Además aporta diferencias en el comportamiento entre los cuervos de distintas localizaciones geográficas: los cuervos de Egipto esperan como mendigos a conseguir comida de los marineros del Nilo, y si no la consiguen, picotean las cuerdas hasta que cortan las amarras.

Otro ardid utilizado por los cuervos es el que realizan en Libia, donde hacen agujeros en las vasijas para beber el agua que hay almacenada, o echan guijarros para que el agua suba, hecho que aprovecha Claudio Eliano para explicar que los cuervos parecen conocer el principio de Física por el cual un sólo espacio no admite dos cuerpos. Es el tópico del cuervo como pájaro astuto.

En lo referente a sus características morfológicas se pueden señalar las siguientes: su fuerte graznido cuando hay mucho calor, horrible canto que explica diciendo que es un castigo del dios Apolo cuando lo mandó acarrear agua, y el cuervo estuvo esperando a que un trigal se secara, pues lo encontró verde, olvidando así el encargo. Otra es su muerte al comer semilla de oruga, veneno mortal para ellos. Y una última es que no consumen alimentos líquidos en verano debido a su flojedad de vientre.

Sus capacidades son muy variadas, desde la posibilidad de imitar con su canto el sonido de las gotas de lluvia, pasando por la imitación de la voz humana con tonos diferentes según bromee o se encuentre serio, o la de emitir un tono sagrado y profetice cuando interpreta los designios de los dioses, hasta la de ser entrenados para cazar liebres. Esta capacidad de interpretación se debe a que son los pajes del dios Apolo, y hay gente especializada en interpretar su griterío, su manera de posarse o su forma de salir volando, bien sea por la izquierda o por la derecha.

Los huevos de los cuervos tienen un uso muy especial, ya que pueden servir para teñir de negro el pelo, pero llenando la boca y los labios de aceite para que no tomen estos el mismo color.

Mitología celta.

En la mitología céltica irlandesa, los cuervos se asocian a la guerra y a los campos de batalla bajo las representaciones de Badb y Morrigan. La diosa Morrigan (en forma de un cuervo) se habría posado sobre el hombro del héroe Cúchulainn después de su muerte. Se conoce a Morrigan como «el cuervo sangriento» como diosa de la batalla y la muerte.

Otros mitos célticos de las Islas Británicas cuentan que los cuervos se asociaban al dios galés Bran él Bendecido (el hermano de Branwen) cuyo nombre se traduce en “cuervo”. Se representa como un gigante y como rey de los Bretones en los relatos de Mabinogion.

Según estos relatos, la cabeza de Bran fue enterrada en la Colina Blanca de Londres como talismán contra los invasores Las Cuatro Ramas del Mabinogi.

Varios personajes de la mitología céltico-galesa comparten su nombre. Los cuervos ocupan un lugar importante en los textos del siglo XII o XIII el sueño de Rhonabwy sobre el ejército de Owain mab Urien, un caballero del rey Arturo.

En la leyenda del Rey Arturo, describen que él no murió sino que se transformó mágicamente en un cuervo. De acuerdo a ella, si alguna vez todos los cuervos de la Torre de Londres desaparecieran, el Imperio Británico caería de inmediato ante la ausencia de sus guardianes. Este mito nació en el siglo XIX, época en la que los cuervos de la torre se alimentaban de los ojos de los criminales sentenciados y ajusticiados por el Imperio.

Tanto a los cuervos como a las palomas se les asociaba con los oráculos. Tanto en la tradición irlandesa como la galesa, los pájaros mágicos, generalmente en grupos de tres, estuvieron asociados con la curación y con la creencia de que se volvía a la vida en el Más Allá. Los pájaros de brillantes plumajes de Clíodna y los pájaros de la galesa Rhiannon podían adormecer al enfermo con su canto, y es curioso que no haya un acuerdo en que tipo de aves eran, unos dicen que eran palomas blancas, otros que mirlos de plumaje dorado, algunos que cornejas o cuervos.

Las grullas, por el contrario, eran pájaros de mal agüero y de hecho, las mujeres malévolas o celosas eran convertidas en grullas como castigo. Por ejemplo, el dios del mar irlandés, Manannan tenía una bolsa hecha con piel de una grulla que antes había sido una mujer celosa.

Como se señala, las cornejas y los cuervos están relacionados con la muerte tanto por alimentarse de carroña como por el color negro de su plumaje.

Las diosas Morrigan y Badbh  podían adoptar forma de corneja y anunciar, en el campo de batalla, un desastre. En el mundo celta, sin embargo, no siempre significaban un presagio negativo y a veces se les asocia con deidades benefactoras como es el caso de Epona.

Mitología nórdica. 

En las antiguas Eddas escandinavas la figura del cuervo cobra especial relevancia al estar siempre unida a la imagen de Odín, el primero y más antiguo de los dioses. Odín siempre aparece representado con dos cuervos sobre sus hombros, Hug o Hugin (reflexión’) y Munin (‘memoria’), que le susurran al oído todo lo que ven y oyen. Cuando amanece los envía a volar por el mundo y vuelven al atardecer. Por eso Odín lo sabe todo y es llamado «Rafnagud» (‘dios de los cuervos’).

Odín expresa su afecto y preocupación por sus cuervos en el canto de Grimer de la Vieja Edda: 

«Hugin y Munin 
Vuelan cada día 
Por el vasto mundo.
Temo por Hugin 
Por que no vuelva más, 
Y estoy más inquieto aún por Munin.
» 

Por lo tanto, en la tradición escandinava, el cuervo es una figura sagrada y sabia que aporta virtudes de la «reflexión» y la «memoria». El espíritu de Odín está en sus cuervos cuando vuelan. [15]

Otros testimonios de la importancia de los cuervos en esta mitología se encuentran en el capítulo XXXVIII de la Gylfaginning, una de las partes de la Edda de Snorri Sturluson: 

«…Dos cuervos se sientan sobre sus hombros y le dicen al oído todas las nuevas que ven u oyen, se llaman así: Hugin y Munin. Los envía por el día a volar en torno a todos los mundos, y vuelven a la hora de la comida del día, y así se entera de tantas noticias. Por eso le llaman los hombres Rafnagud, dios de los cuervos.» [16]

También en el fragmento VII, «De las artes de Odín» de la Ynglingasaga de Snorri Sturluson se hace mención a lo mismo: 

«… Tenía dos cuervos que había amaestrado y sabían hablar; volaban por todos los países y le contaban muchas nuevas.» [17]

En otra ocasión, Kon, hijo de Jarl (y Hersir), que a su vez fue hijo de Fadir y Módir, una pareja a la que el dios Rig o Heimdal «ayudó» a tener hijos, aparece en el poema «Rigsthula» de la Edda poética del siguiente modo: 

«43 El joven Kon
conocía las runas,
44 Aprendió el habla de las aves,
y a apagar el fuego,
46 Cabalgó el joven Kon
por los bosques y espesuras,
dardos lanzó
para acallar las aves.
47 Entonces dijo un cuervo
-sentado en una rama-,
¿Por qué quieres, Kon,
acallar a las aves?
Mejor te sería
montar a caballo
y matar guerreros.
«

Por lo tanto en la tradición escandinava, el cuervo es una figura sagrada y sabia que aporta virtudes de la “reflexión” y “la memoria”.

Rusia 

Un buen ejemplo de la simbología del cuervo en la cultura eslava son los cuentos rusos recogidos por Alexandr Nikoláievich Afanásiev, en los que el animal se presenta con múltiples facetas positivas y ninguna negativa, o a lo más una faceta etológica. Así las cosas, el cuervo se aparece como un ayudante del héroe, y así se lee en los cuentos: 

«39. Iván Bykóvich.» [18] En el que el héroe Iván Bykóvich lucha con tres monstruos de 6, 9 y 12 cabezas y el cuervo está siempre sobre su hombro dispuesto a recibir el primer golpe.

«30. El Sol, el Rayo de Luna y el Cuervo hijo de Cuervo.» [19] En este cuento. Cuervo hijo de Cuervo (en estos cuentos el cuervo pasa a tener una denominación propia, es un héroe en sí mismo) ayuda a un viejo a recoger el grano del campo, por lo cual se casa con la tercera hija del viejo y se transforma en su yerno. Sin embargo, el viejo va a visitarlos y tras rechazar la oferta de comida, sí acepta la de dormir, se suben a una escalera, y cuando se duermen, se caen y se matan. En este caso, el cuervo propicia la desgracia del viejo involuntariamente.

«43. María Moriévna.» [20]En este cuento, un cuervo golpea el suelo al descender y se transforma en un joven, y le pide a Iván tsariévich (personaje típico de estos cuentos) que le permita casarse con su tercera hermana, enlace que acepta el héroe. El cuervo se la lleva. Tras varias aventuras, Iván da a su hermana, la tsariévna Anna y a su cuñado un caja de plata que les servirá, junto con los otros cuñados (el águila y el halcón) para saber que Iván ha muerto. Por esta causa deciden salvarlo con el «agua de la vida» y «el agua de la muerte». Cuando Iván vence al final del cuento va a visitar a sus cuñados y hermanas.

«38. Los tres reinos: el de cobre, el de plata y el de oro.» [21] Aquí el tsariévich Iván engañó al Cuervo hijo de Cuervo para que bebiera el agua de la debilidad, de este modo lo agarró y éste lo llevó volando. Iván quería una pluma mágica para transformarse en cuervo y poder volar para liberar a las tres princesas de los tres reinos y a su madre. Al final lo conseguirá.

«46. Cuento del tsariévich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris.» [22] Un cuervo y dos corvatos descienden hasta el suelo para comerse el cadáver de Iván, pero el lobo gris, que quiere ayudarlo, atrapa a un corvato y obliga al cuervo a ir en busca del «agua de la muerte» y del «agua de la vida» para no matar a la cría.

3. CULTURAS ORIENTALES.

India 

Un claro exponente de la antigua cultura de la India son el Valmiki y el Ramayana. Dentro de esos libros se pueden encontrar referencias a los cuervos. Una de ellas aparece en el libro Yuddhakanda, en la Sarga XCV, «Salida de Ravana. Encuentra presagios funestos», que está englobado dentro del libro Valmiki, en el cual Ravana, el jefe de los Rakshasa (demonios) habla con sus inferiores y les dice entre otras cosas: 

«… Hoy, cuervos, buitres y otros carniceros, a todos yo los hartaré de cuerpos del enemigo abatidos por mis dardos «[23]

El aspecto de comedores de cadáveres se marca en este fragmento. No obstante, la simbología de los malos presagios no viene marcada por el cuervo, sino por el grito de las aves en general. Así sucede en este mismo fragmento y en otro de la Sarga LXV «Kumbhakarna se lanza al combate a pesar de los presagios funestos» del mismo libro.[24]

Otro aspecto que debe señalarse es el de la metamorfosis de los dioses. Este hecho se repite en la mitología griega y romana. En este trabajo aparece recogido en el libro Uttarakanda, en la Sarga XVIII, » Los dioses metamorfoseados en animales por el miedo a Ravana», que está englobado en el libro Valmiki, en el cual el dios, Dharmaraja se metamorfosea en cuervo para evitar ser destruido por Ravana. [25]

China 

Un ejemplo de la cultura china y su relación con el cuervo son los poemas Tang, poemas de la época de oro de la poesía china con mucha influencia de la tradición. A continuación se muestran dos ejemplos.

Un poema de un poeta representativo del apogeo de la poesía Tang; Li Bai (701-762), «Graznidos nocturnos de los cuervos»: 

«Amarillas nubes flotan 
encima de las murallas.
Los negros cuervos que tornan 
graznan sobre las ramas.
Tras la nebulosa cortina, 
murmura la joven esposa, 
sumida en la melancolía.
Abandona la lanzadera, y añora 
al amado que corre tierras remotas.
De noche, sus lágrimas caen cual lluvia 
en la soledad de su alcoba.
» [26]

Otro poema de otro autor del mismo período; Du Fu (712-770), «El ánsar solitario»: 

«Con el canto de los pájaros, el ánsar solitario.
Se ciñe a la melancolía, 
Y le parece escucharlos 
Mientras los cuervos silvestres, 
Ociosos, arman un jaleo 
Con sus discordantes graznidos.
» [27]

En el primer poema los cuervos delatan un mal presagio, el joven ha muerto en tierras lejanas, en el segundo poema se hace referencia a los graznidos arrítmicos de los cuervos, que rompen la armonía de la escena.

Japón

A continuación, aparecerán unos poemas a la muerte japoneses, pero antes sirva como introducción que los antiguos habitantes de Japón veían en la muerte un viaje, el «viaje de la muerte». Con este pretexto se podrán entender mejor los siguientes poemas de Onitsora (m. 1738) y Shukabo (m. 1775) respectivamente: 

¡Devuélveme mi sueño 
cuervo! La niebla empaña 
la luna que veo al despertar.
[Yume kaese 
karasu no samasu 
kiri no tsuki]
[28]
¿Es a mí a quien llama el cuervo 
desde el mundo de las sombras 
en esta mañana de escarcha? 
[Ware o yobu ka 
meido mo shimo no 
asagarasu]
[29]

Tanto en los poemas del Kojiki como en los del Man’yoshu se representa a los muertos con nubes y niebla, quizá como un reflejo de la incineración que se implantó en esa época. Además, en tumbas prehistóricas del sur de Asia hay barcas, o sus proas, dibujadas en forma de pájaro, incluso a veces a los remeros se les dibujan disfrazados de pájaros. Hoy en día, los cuervos simbolizan el paso de un mundo a otro. Así puede pensarse en los cuervos de la cultura japonesa como una especie de Carontes.

4. AMÉRICA.

Inuits y Samis

Los mitos de estas gentes son muy similares, conceden gran importancia al cuervo, como maestro y guía de la humanidad. Tras descender del cielo, el Cuervo creó en primer lugar la tierra firme, después a partir de una parra hecha por el Cuervo brotaron los hombres (sencilla explicación de la evolución de la raza).

Después el Cuervo creó diversas especies de animales y plantas y por último a la mujer, como compañera del hombre. Luego, actuó como maestro, en forma humana, enseñando al hombre y a la mujer a utilizar a los animales, a cuidar niños, a encender fuego… Tras enseñar a los hombres el Cuervo volvió al cielo y allí ejerció solo poderes limitados, dándoles buen tiempo a los humanos si estos se lo piden y enviándoles mal tiempo si estos mataran a un cuervo.

Con ligeras diferencias, los sami creen que los dioses enviaron al cuervo a enseñar a los primeros humanos. Groenlandia, es un lugar donde se lo considera el antecesor original que trajo a los hombres la luz del día. Creó la tierra, las plantas, los animales y las personas, a las que les enseñó a encender el fuego, a construir canoas y redes para pescar, así como también a utilizar las pieles de los animales para fabricar sus vestimentas, entre otras muchas cosas.

Kutkh (también Kutkha, Kootkha, Kutq y variantes, en ruso: Кутх. KútqI, KútqIy, KúsqIy en el idioma Koryak sureste; KúykIy o QúykIy en el noroeste de Koryak y Kúrkil en el idioma de Chukchi. En Koryak se emplea comúnmente en su forma aumentativa, (KutqÍnnaku, KusqÍnnaku, KuyÍnnaku) o «Big Kutkh» ha sido traducido a menudo simplemente como «Dios».

Aparece en muchas leyendas como una figura clave en la creación, como un ancestro fértil de la humanidad, como un poderoso chamán y como un tramposo. Es un tema popular de los cuentos de los animistas del pueblo Chuckchi y desempeña un papel central en la mitología de los Koryak y de Kamchatcka. Muchas de las historias sobre Kutkh son similares a los del cuervo entre los pueblos indígenas de la costa noroeste del Pacífico, lo que indica una larga historia de contactos culturales indirectos entre los pueblos asiáticos y de América del Norte.

La interposición de la luz en la forma del sol y la luna es un tema común. A veces, trucos de un espíritu maligno que ha capturado los cuerpos celestes mucho más en el estilo de las leyendas análogas acerca de los Tlingit y Haida en el Pacífico noroeste. En otros, es él quien debe ser engañado en la liberación del sol y la luna de su proyecto de ley.

El cuervo grande y poderoso Kutkh fue volando por el cosmos. Cansado de vuelo constante, que regurgita la Tierra desde sus entrañas, transformado en un hombre viejo, y se posó en la tierra vacía para descansar. De sus primeros pasos surgieron los primeros ratones. Y uno de ellos, curioso, juguetón y audaz, entró en la nariz de Kutkh de dormir. La furia de los posteriores estornudos formó el cinturón de la tierra y creó las montañas y los valles. Los intentos de acabar con ellos, llevó a la formación de los océanos. Los hostigamientos condujeron a una gran batalla entre las fuerzas de la nieve y el fuego que crea las estaciones.[30]

5. EDGAR ALAN POE.

El “Cuervo”, su poema más conocido, una composición singular cuanto menos. Con la medida precisa, un estribillo inolvidable, una rima buscada, unas imágenes estructuradas en pos de una sensación que causar. Narrador-personaje y un cuervo, posado sobre el busto de Palas Atenea, como un emisario de Lucifer.

Cautivado por el porte severo y el aspecto mágico del animal, el hombre comienza a lanzarle preguntas, a las cuales respondía rítmicamente el cuervo siempre lo mismo: “Nevermore”. Estas contestaciones hacen aumentar la desesperación del hombre, que alcanzó su mayor grado tras inquirir:

Profeta -dije-, ser maligno, pájaro o demonio, siempre profeta, por ese cielo que se cierne sobre nosotros, por ese dios que ambos adoramos, dile a esta pobre alma cargada de angustia, si en el lejano Edén podré abrazar a una joven santificada a quien los ángeles llaman Leonor, abrazar a una  preciosa y radiante doncella a quien los ángeles llaman Leonor. El cuervo dijo: Nunca más.

La composición termina con la identificación del alma apesadumbrada del hombre con la sombra malhadada del cuervo proyectada sobre el suelo de su cuarto. Transmite en su poema una imagen del cuervo asociada a lo profético y a lo maligno, pero dentro de la ensoñación o dentro de un contexto alucinógeno obsesivo.

Es decir, el cuervo sirve a Poe como símbolo de su soledad y el estado de su alma. Con este poema, el escritor muestra su afición por uno de los iconos tradicionales de la desventura, posado no casualmente sobre el busto de la sabia diosa guerrera. Y el cuervo no cede en su empeño graznando Nevermore cuando, al parecer, un día fue Cras, cras, cras.

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BIBLIOGRAFÍA.

– CIRLOT, Juan-Eduardo. Diccionario de Símbolos http://www.libroesoterico.com/biblioteca/Diccionarios/Cirlot-Juan-Eduardo-Diccionario-de-Simbolos.pdf

– BOTTERO, Jean, La epopeya de Gilgamesh, Madrid, trad. Pedro López Barja de Quiroga, Akal Oriente, 1998.

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– BIBLIA.

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http://www.lavondyss.net/leyendas-del-cuervo

– POE, Edgar Allan. Poemas. Visor Libros, Madrid, 2010.

– MELETINSKI, Eleazar M. El Mito, Akal, Madrid, 2001.


[1] Dictionaire des Symboles, Jean Chevalier et Alain Gheerbrant. Diccionario de Símbolos Juan-Eduardo Cirlot.

[2] BOTTERO, Jean, La epopeya de Gilgamesh, Madrid, trad. Pedro López Barja de Quiroga, Akal Oriente, 1998, p. 227.

[3] La Biblia.

[4] GRIMAL, Fierre, Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona, Ediciones Paidor, 1984. p. 182.

[5] SEBASTIAN, Santiago, El Fisiólogo. El bestiario toscano, Madrid, ed. Teuro, 1986, p. 20 (b).

[6] BOGLIONI, Pierre, «Il Santo e gli animali nell’alto medioevo», l.’Uomo di fronte al mondo animale nell’alto medioevo, Spoleto, Centro Italiano di studi sull’alto medioevo, 1985, tomo II, p. 935.

[7] ídem. p. 965.

[8] ARCIPRESTE DE HITA, El libro del Buen Amor. ed. Alberto Blecua. Barcelona. PPU, 1988. p. 200.

[9] http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080013688/1080013688.PDF

[10] GRIMAL, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona, Ediciones Paidor, 1984, p. 182.

[11] ARISTOTELES. Historia de los animales. Madrid, ed. AKAL.1990, p. 132.

[12] http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/CuentosMas/Esopo.pdf

[13] FORBES IRVING, P. M. C., Metamorphosis in Greek, myths, New York, Oxford University Press Inc., 1990, p. 2.30.

[14] ELIANO. Claudio, Historia de los animales, Madrid, ed. AKAL. 1989. p. 108.

[15] NIEDNER, Heinrich, Mitología nórdica, Barcelona, Edicomunicación. 1997, pp. 5.3-55.

[16] STURLUSON, Snorri, Textos mitológicos de las eddas, ed. Enrique Bernárdez, Madrid, Miraguano ediciones, 2ª ed. 1998, p. 50.

[17] p. 249.

[18] NIKOLÁIEVICH AFANÁSIEV, Alexandr, El pájaro de juego y otros cuentos populares rusos, ed. E. Boulatova, E. de Beaumont y J.M. Pedrosa, Oiartzun (Guipúzcoa), Sendoa, 2000, pp. 132-135.

[19] pp. pp. 100-102. 

[20] pp. 124-125.

[21] pp. 153-163.

[22] pp. 190.

[23] VERRUGA, Juan B. (ed.), (1). Valmiki- El Ramuyana. Madrid, Clásicos Verruga, 1970, pp. 424-427.

[24] pp. 328-331.

[25] pp. 550-552.

[26] GUOJIAN, Chen (ed,), Poemas de Tang. Edad de Oro de la poesía china. Madrid, Cátedra, 1992, p. 58.

[27] ídem, p. 82.

[28] HOFMANN, Yoel (ed.). Poemas japoneses a la muerte. Barcelona, DVU Poesía, 2000, p. 208.

[29] ídem, p. 250.

[30] http://www.lavondyss.net/leyendas-del-cuervo

1 comentario

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